lunes 4 de enero de 2010

LA PARASHA DE LA SEMANA



Parashat Shemot
פרשת שמות



Estadista, Místico y Pastor

Si por algo pudiéramos definir a nuestra época, es por la falta de un liderazgo positivo. Pueden ser muchos los que quieren tomar el PODER…pero pocos son lo que quieren tomar el TIMON.Tomar el timón es un acto de responsabilidad; tomar el poder, no siempre...Tal vez entonces –y ante esta falta de conductores- podríamos inspirarnos en la figura de Moshé y en la revelación de la zarza ardiente, episodio fundacional de su liderazgo.‘Y Moshé pastoreaba el rebaño de Itró, su suegro, sacerdote de Midián; y guió las ovejas a través del desierto y llegó hasta el monte de Di-s, a Jorev’ (Shemot 3, 1).Muchos fueron los comentaristas que se preguntaron por qué este ‘proyecto de líder’ llamado Moshé fue a pastorear las ovejas de su suegro al desierto.RaSHI opina que las llevó allí para evitar caer en el robo. Siendo el desierto tierra de nadie, no habría peligro de que coman hierba de campos ajenos.El segundo comentario es de Seforno. De acuerdo a su opinión, el motivo de su ida al desierto fue para disponer de un espacio para meditar.El Midrash Rabá, por su parte, nos cuenta cómo Moshé corría en el desierto detrás de las ovejas sedientas. Le dijo Di-s: ‘Si tienes piedad para conducir las ovejas; también podrás apacentar a Mi rebaño Israel’. (Shemot Rabá 2, 2).Estos tres comentarios -en apariencia contradictorios- no son otra cosa que las triple faceta de un mismo líder.RaSHI hace hincapié, en la LEY. La búsqueda constante de lo que es correcto debe ser su desvelo. Moshé lleva a pastorear a las ovejas por el desierto, no sea cosa que –¡Jas VeShalom!- las ovejas se alimenten de hierba ajena.Seforno hace hincapié en la SOLEDAD. Un líder debe saber tomar distancia. Los problemas de un pueblo pueden ser tan variados y tan pesados, que debe el líder debe saber retirarse, meditar, regresar y actuar.El Midrash hace hincapié en la COMPASION. Di-s probó a Moshé por medio de las ovejas. Si era sensible con las ovejas, también sería sensible con las necesidades de un pueblo. El líder debe ser sobre todas las cosas compasivo y considerado.Un buen líder, es un perfecto cóctel de Estadista, Místico, y Pastor.Moshé tenía aquellas virtudes que logran transformar a un hombre del montón, corriente y ordinario, en un líder inmortal. En aquellos líderes que dejan huella con los siglos y cuya memoria el tiempo no logra borrar.


RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


Resumen de la Parashá SHEMOT

La parashá Shemot correspondiente al segundo libro de nuestra Torá, Shemot (Éxodo), comienza recordándonos los nombres de los hijos de Yaacob. Su descendencia fue fecunda y se multiplicaron.
Un nuevo Faraón surgió en Egipto que no conocía lo que Yosef había logrado para Egipto, y temía que los Hijos de Israel se volvieran más fuertes que el pueblo egipcio y por ello inició una política opresora hasta llegar a convertirlos en esclavos. Así fueron obligados a edificar fortalezas y las ciudades de Pitom y Ramsés. Pero los judíos continuaban creciendo aún más, el numero de nacimientos sigue incrementándose. Entonces el Faraón ordenó a las parteras hebreas a que todo varón hebreo recién nacido, fuera arrojado al río Nilo. Pero las parteras no hicieron lo ordenado por el Faraón, dejando así vivir a los niños, bajo la excusa de que las mujeres hebreas daban a luz antes de que ellas llegaran.
Dos miembros de la tribu de Leví, Amran y Iojéved ya eran padres de dos hijos, Miriam y Aarón. Pero Iojéved, en tiempos del decreto del Faraón dio a luz a un otro varón, que fue escondido durante los primeros tres meses de vida y luego colocado dentro de una canasta entre los juncos de la ribera del río. Su hermana Miriam quedó cerca de ella y observó cuando se acercó a la canasta, la hija del Faraón. Esta vio que había dentro de ella un niño y adoptó al bebe a pesar de que se dio cuenta de que era un hebreo. Miriam se acercó para ofrecerle una nodriza para amamantarlo, a lo aquella accedió. Así Iojéved alimentó y crió a su propio hijo. Fue creciendo y luego fue llevado al palacio real donde se puso el nombre de Moshé, que significa “sacado de las aguas”.
Ya grande, Moshé observó la opresión y sufrimiento de sus hermanos. Vio como un capataz egipcio golpeaba con dureza a un hebreo. Moshé, que observó si había alguien cerca, decidió matar al egipcio y lo enterró en la arena. Al día siguiente, vio a dos israelitas discutiendo, y quiso intervenir para apaciguarlos, a lo que uno de ellos le respondió si él los juzgaría y mataría como lo hizo con el egipcio. Moshé comprendió que se sabía lo acontecido y que debía huir, ya que su vida estaba en peligro. Huyó hacia Midián, llegó a un pozo donde ayudó a las hijas de Itró a abrevar sus ovejas. Fue invitado a vivir con ellos e Itró le dio por mujer a su hija Tzipora. Tuvieron dos hijos, Guershom y Eliézer.
Mientras tanto, el Faraón había fallecido y su sucesor continuó con la opresión hacia los hebreos, aumentándola. Los judíos pedían ayuda al Eterno. Hashem recordó su Pacto con Abraham. Mientras Moshé apacentaba las ovejas de su suegro Itró, vio una zarza que ardía sin consumirse, y el Todopoderoso por primera vez le habló y le ordenó quitarse su calzado pues estaba en tierra sagrada. Le ordenó ir al Faraón para liberar a Su pueblo, a lo que Moshé consideró que él no era digno para esa misión. Hashem le prometió que Él daría Su ayuda Divina. Ante la pregunta de Moshé sobre cuando los hebreos le preguntaran el nombre del Eterno, Le respondió que debía decir: “Yo soy el que soy”. Moshé debía informar a los ancianos sobre su aparición y que debían presentarse ante el Faraón para pedirle dejara salir al pueblo para ofrecer sacrificios al Eterno en el desierto. También le indicó que el Faraón no los dejaría ir y que luego Él extendería su mano para forzar al Faraón a dejar salir al pueblo.
Moshé dudó si le creerían, pero el Todopoderoso le demostró su poderío transformando su vara en una serpiente, le indicó poner su mano sobre el pecho y le apareció a Moshé lepra y luego milagrosamente, sanó. También el Eterno le dijo si los israelitas no le creyeran, debía tomar agua del río Nilo y al verterla sobre tierra seca, se transformaría en sangre. Moshé señaló su falta de “palabras”, ya que padecía de problemas de habla, a lo que el Eterno indicó que su hermano Aharón sería su vocero.
Moshé contó lo sucedido a su suegro Itró, quien le contestó que fuera a sacar a sus hermanos de Egipto. Moshé partió con su familia y se encontró con su hermano Aharón en el monte Horeb y le contó todas las palabras del Eterno y luego los ancianos creyeron en Hashem.
Moshé y Aharón fueron ante el Faraón y le solicitaron dejara salir al pueblo a ofrecer sacrificios al Eterno en el desierto, pero se negó ante el pedido e impuso decretos más duros contra los judíos. A partir de ese momento no recibirían paja para fabricar los ladrillos, pero debían continuar elaborándolos. Nuevamente los ruegos ante el Faraón fueron rechazados. El Todopoderoso aseguró a Moshé que ante Su mano fuerte, el Faraón finalmente dejaría salir al pueblo.

lunes 28 de diciembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAYEJI

פרשת ויחי
LOS HIJOS DE ZEBULUN
Zebulún, en costa de mar morará (Bereshit 49, 13)
Parashat VaIejí contiene la bendición de Iaakov Avinu a sus hijos, los fundadores de las tribus de Israel. Los hijos de Lea son bendecidos en primer término y de acuerdo al orden de su nacimiento. Sin embargo luego de mencionar a los primeros cuatro hijos de Iaakov con Lea, la Torá invierte el orden de nacimiento y menciona en quinto término a Zebulún y en sexto lugar a Isajar.¿Por qué razón anticipó Iaakov la bendición de Zebulún a la bendición de su hermano mayor? ¿Por qué no mencionarlos según el orden de su nacimiento tal como se lo hizo con los primeros cuatro hijos?RaSHI nos explica que la tribu de Zebulún era la encargada del comercio y de traer comida a los hijos de Isajar quienes permanecían en sus tiendas ocupándose de la Torá. Parafraseando a Pirkei Avot (3, 21) diríamos que Isajar se ocupaba de la Torá, mientras Zebulún se ocupaba de la harina. Zebulún atendía el cuerpo; Isajar atendía el alma.RaSHI nos hace notar que también Moshé elige este orden a la hora de bendecir a las tribus de Israel: ‘Alégrate Zebulún, en tu salir; e Isajar, en tus tiendas’ (Devarim 33, 18). Nuevamente Moshé mencionará primero al más joven.¿Qué es lo que está ocurriendo aquí?El sabio español Rabí Itzjak Caro explica en su libro Toldot Itzjak que la recompensa de aquellos que sustentan a los estudiosos de la Torá es superior a la recompensa de aquellos que se ocupan directamente de ella. Esto evidentemente se puede inferir del orden en que son mencionados Zebulún e Isajar: ante todo la bendición para aquel que trae sustento; luego la bendición para el que estudia. La erudición siempre ha sido reverenciada por nuestra tradición. Pero la erudición por sí sóla no puede sustentarse…En el mundo de la televisión ocurre algo similar. Ciertamente, las caras conocidas de la TV son pocas. Pero detrás de ellas hay un grupo de productores, peinadores, maquilladores, cameramans y asistentes varios que hacen brillar al producto final.El orden de las bendiciones a Zebulún e Isajar nos enseña algo similar: no existe Torá sin harina. Y finalmente, termina siendo un merecido reconocimiento para todos aquellos Parnasim y Askanim que se desvelan por mantener viva la llama de la Torá aun cuando nunca hayan escrito un libro de Jidushim…Ellos son los auténticos hijos de Zebulún.

Parashá Vayejí - Y vivió
Libro Bereshit / Génesis (47:28 a 50:26)

Resumen de la Parashá

Después de vivir 17 años en Egipto, se aproximaba el final de los días de Yaacob y llamó a su hijo Yosef a quien pidió que le prometiera que lo sepultaría en la tierra de Canaán, junto a sus padres en la Cueva de Majpelá, el lugar donde estan Adam y Java, Abraham y Sara, Itzjak y Ribká. Yaacob se encontraba enfermo y Yosef junto a sus hijos Efráim y Menashé, fue hacia él. Yaacob expresó que ellos serían cabezas de tribus, al igual que sus propios hijos.
Mientras, recordó a su hijo Yosef sobre cuándo murió su esposa Rajel y que la sepultó en Bet Lejem. Luego, bendijo a sus nietos Efráim y Menashé. Yaacob eleva a Efráim y a Menashé al estatus de sus propios hijos, dándole así a Yosef una doble porción, lo que le saca el estatus de primogénito a Reubén. Como Yaacob es ciego por su edad, Yosef pone a sus hijos cerca del abuelo. Yaacob los besa y abraza. Yaacob colocó su mano derecha sobre la cabeza de Efráim (el más joven), y su mano izquierda sobre Menashé. Yosef creyó que su padre estaba equivocando al colocar la mano derecha sobre el menor y la izquierda sobre el mayor, cuando en realidad debía ser a la inversa, a lo que Yaacob sostuvo no estar equivocado ya que Menashé se convertiría en una gran nación, mientras que Efráim sería aún mayor. Yaacob le explica que su intención es bendecir a Efráim con su mano fuerte porque Yehoshúa descenderá de él, y también porque Yehoshúa será tanto el conquistador de Eretz Israel como el maestro de Torá del Pueblo Judío.
Cercano a su muerte, Yaacob llamó a todos sus hijos, quienes junto a su cama, fueron recibiendo uno a uno, las bendiciones. Profetizó sobre cada una de las tribus y describió las características de cada hijo suyo. Yaacob ordenó a sus hijos ser sepultado en la cueva de Majpelá, frente a Mamré, en el campo de Efrón en la tierra de Canaán. Allí estaban sepultados Abraham, Sará, Itzjak, Ribká y Leá.
Yaacob se va de este mundo a la edad de 147 años. Al fallecer Yaacob, Yosef se echó sobre él y llorando lo besó. Luego ordenó a los médicos egipcios que lo embalsamaran. Los egipcios lloraron a Yaacob durante sesenta días. Al cabo de ese tiempo, Yosef recibió el permiso del Faraón de subir a la tierra de Canaán para dar sepultura a su padre y así junto a sus hermanos y familiares cumplieron lo juramentado, inhumarlo en la cueva de Majpelá.
Al regresar todos a Egipto, los hermanos temieron que Yosef se vengara de todo lo que le habían hecho en el pasado, a lo que les contestó que no temieran y que los apoyaría a ellos y sus familias. Y residieron en Egipto y Yosef vivió ciento diez años.
Cercano a su muerte, Yosef hizo jurar a los hijos de Israel que sus restos serían conducidos a la tierra que el Eterno prometió a Abraham. Al morir su cuerpo fue embalsamado y colocado en un ataúd en Egipto.

LA HAFTARA DE LA SEMANA


REYES I (MELAJIM I)

RESUMEN DE LA HAFTARA

Así como en la Parashá leemos la última voluntad y el testamento de Iaacob Avinu, la Haftará trata sobre las palabras finales de uno de las figuras más grandiosas en la Historia, David HaMelej (el Rey David). David le ordena a su hijo de 12 años, Shelomó, que actúe como un hombre sabio y piadoso a pesar de sus jóvenes años, y que cuide y cumpla la Torá. Si Shelomó va a servir a D-os verdaderamente, con todo su corazón y alma, merecerá que todos los reyes de Israel desciendan de él. De la misma manera que Iaacob Avinu iluminó el paso para hacer de sus hijos un pueblo, David HaMelej ilumina el paso para hacer de Shelomó el padre de Reyes.

lunes 21 de diciembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAIGASH
פרשת ויגש

Abominables Pastores

En el centro de la mesa del seder de Pesaj, se encuentra el maror (la lechuga)..La lechuga, además de ser amarga y recordarnos la amargura de la esclavitud en Mitzraim, tiene una particularidad: si palpamos el borde de las veremos que es blanda, pero luego se endurece al llegar al tallo..El camino de los hijos de Israel en Mitzraim siguió el mismo camino de la lechuga. Los hijos de Iaakov fueron recibidos en Egipto como huéspedes de estado. VeEtná Lajem Et Tuv Eretz Mitzraim VeIjlu Et Jelev HaAretz (Bereshit 45, 18) "Daré a vosotros la mejor tierra de Egipto para que comáis la gordura de la tierra". Unas cuantas décadas después, esos "huéspedes de estado" se transformarían en esclavos del faraón..De igual forma que ocurre con la lechuga, en un principio se trató de una realidad "blanda" que condujo finalmente a la "dureza" de la servidumbre..Esa tierra –‘la mejor tierra’ al decir del faraón- fue la tierra de Goshen. Aquella tierra era sin duda un buen lugar, un sitio fértil en donde no faltaría la comida. Pero también es cierto que la tierra de Goshen estaba algo alejada de la ‘acción’. Ese territorio se alojaba en ‘los suburbios’ del imperio y estaba alejada de la mayoría de las ciudades egipcias..¿Por qué les fue asignado a los hebreos un lugar tan alejado?.La Torá nos dice: Ki Toavat Mitzraim Kol Roé Tzon (Bereshit 46, 34). Los pastores de ovejas eran una abominación para los egipcios.
Abraham Ibn Ezra explica que los egipcios eran por entonces vegetarianos y no iban a permitir de ninguna manera que un hombre coma productos animales en su entorno..Los hijos de Israel eran apreciados en Egipto, pero su ocupación no lo era tanto..Unas cuantas décadas después, esos mismos egipcios que se desvelaban por la integridad de las bestias estaban arrojando a los niños hebreos al Nilo..Aquello no era abominable….Al leer el comentario de Ibn Ezra vino a mi mente la imagen del nazismo..Una de las más grande paradojas de la historia es que el régimen nazi fue uno de los precursores de las políticas de estado a favor de la ecología y del medio ambiente..En 1933 el nazismo aprueba la Ley de Protección de los Animales. Un año después se aprueba la Ley del Reich de la Caza y en 1935 entrará en vigor la Ley de Protección de la Naturaleza..Por entonces, aun nadie imaginaba que debía aprobarse una "Ley de Protección contra el Nazismo". A mediados de los años 30, el mundo ignoraba que ese régimen tan proclive al amor por la naturaleza protagonizaría el capítulo más funesto en la historia de la humanidad..Lastimar la naturaleza era abominable (¡y sin duda lo es!)…El problema es que para el nezismo, los crematorios no lo eran...Y el mismo Hitler –Imaj Shemó- era vegetariano..Muchas veces esta clase de desvelo, posee un lado oscuro..Eso es lo que ocurría con los egipcios y su "sensibilidad" y "humanismo". Los pastores eran abominable, pero una vida humana valía centavos


RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA DE LA SEMANA


Parashá Vayigash - Y acercóse
Libro Bereshit / Génesis (44:18 a 47:27)

Resumen de la Parashá

Con posterioridad a que Binyamín fuera señalado como quien robó la copa de Iosef, Yehudá se acercó a éste y le dijo sobre el afecto especial que su padre Yaacob tenía sobre el único hijo que quedaba de su fallecida esposa Rajel y que si su padre al ver que Binyamín no regresaría, seguramente muriese. Yehudá le transmitió a Iosef que él había garantizado a su padre, que su hermano regresaría con ellos y así fue que le imploró dejara en libertad a Binyamín y que lo retuviera a él, en reemplazo.
Iosef no pudo contener la emoción que sentía y ordenó que salieran todos de la habitación, salvo a sus hermanos. Entonces rompió en llanto y les dijo: “Yo soy Iosef. ¿Vive aún mi padre? Los hermanos no pudieron responderle pues estaban sumamente asombrados y avergonzados por el trato que habían tenido con Iosef, en el pasado. Les pidió que se acercaran y los consoló pidiéndoles que no estuvieran tristes por todo lo ocurrido entonces, ya que el Todopoderoso lo envió a él, a Egipto, para que pudiera mantenerlos durante los años de hambruna. Luego les pidió que regresaran a la tierra da Canaán y dijeran a su padre que se traslade con toda su familia y bienes, a Egipto y que habitarían en la tierra de Goshen, donde tendrían alimento suficiente para el resto de los años de hambre.
El Faraón se enteró de la presencia en Egipto de los hermanos de Iosef y le pidió a éste que trajeran a Yaacob. Iosef les dio ropas y alimentos.
Cuando los hermanos llegaron a su casa y le informaron a su padre que Iosef estaba vivo y que era virrey en Egipto, no les creyó. Los hijos contaron todo lo sucedido y mostraron los carros que Iosef envió, entonces Yaacob entendió que todo era cierto. Decidió ir rápidamente a Egipto, para verlo antes de morir. En el camino hacia Egipto, Yaacob y sus familiares pasaron por Beer Sheva, lugar donde ofreció un sacrificio al Eterno.
El Todopoderoso se le apareció diciéndole que no tuviera temor por descender a Egipto, ya que de su descendencia nacería un gran pueblo. También le aseguró que lo traería de vuelta a la tierra de Israel, en referencia al momento de su muerte.
Fueron setenta personas las que llegaron a Egipto junto a Yaacob.
Iosef fue al encuentro de su padre. El encuentro fue de gran emoción y Iosef lloró al abrazarse con su padre. Yaacob le dijo: “Ahora sí puedo morir después de haber visto tu rostro, pues sé que vives”.
Luego Iosef informó al Faraón sobre la llegada de su familia. Así le presentó a su padre y a cinco de sus hermanos. Iosef les había indicado que dijeran que su profesión era la de pastores para así poder vivir en Goshen, tierra de buenos pastos. Yaacob bendijo al Faraón.
Iosef había recaudado, para las arcas del Faraón, grandes sumas de dinero por la venta de alimento. Pero el hambre continuaba aumentando y ante la falta de moneda, Iosef exigió a los egipcios que pagaran con su ganado y posteriormente sus tierras.
En Goshen, fue creciendo el número de israelitas y sus pertenencias.

LA HAFTARA DE LA SEMANA


HAFTARÁH: VAIGÁSH
IEHEZKEL 37:15—28

CAPÍTULO 37
El profeta Iehezkel que era hijo de Buzí, el sacerdote, fué exiliado, junto con los primeros exiliados, en los días del rey Iehoiajín en el año 597 a..e.c.
La primera profecía de él, que figura en el capítulo primero de su libro, fué pronunciada en el año quinto de ese exilio.
Iehezkel era sacerdote; seguramente, de los descendientes de Tsadok que eran los sacerdotes que estaban en actividad en el templo de Jerushalaim.
Iehezkel, el profeta, residía en Babel, en el seno de los exiliados, en un lugar llamado Tel Aviv, a orillas del río Kebar.
Este profeta, es llamado también, con el nombre de Ben-Adam — hijo del hombre — o mortal. A él le tocó vivir la difícil época de exilio y la destrucción de Ierushalaim.
A él pertenecen profecías como Maháseh Mercaváh — la profecía de la carroza celestial, que ha servido de base para el Misticismo Talmúdico, así como la profecía denominada Hahatsamot Haieveshot — los huesos secos — que habla de la resurrección y del renacimiento del pueblo de Israel.
En ese renacimiento del pueblo de Israel el profeta ve la reunificación de todas las tribus de Israel bajo un rey de la dinastía de David y observando la Toráh que D’s nos había otorgado.
La analogía entre la Haftaráh y la Parasháh “Vaigásh” es evidente, pues mientras que en la Parasháh “Vaigásh” somos testigos de la reconciliación entre Iosef y sus hermanos, como individuos, en la Haftaráh, Iehezkel vaticina la reunificación de las tribus de Israel, descendientes de Iahacov.

16 “...TOMA PARA TÍ UNA VARA DE MADERA...” Esta acción simbólica del profeta representa a las tribus de Israel.
Una de las varas representa al reino de Iehudáh, compuesto por dos tribus, mientras que la otra vara representa al reino de Israel, destruído a la sazón y compuesto por diez tribus.
El reino de Israel es llamado generalmente reino de Efraim ya que Efraim era uno de los dos hijos de Iosef.
El patriarca Iahacov, en su bendición a Iosef, le dice que Efraim y Menashéh son considerados para él como dos de sus propios hijos, y de allí que estos dos nietos de Iahacov formarán sendas tribus, llamadas Efraim y Menashéh.
El profeta recalca, enfáticamente, que la unión entre las tribus de Israel no será una mera reunión política sino que involucrará un renacimiento espiritual.
Hay una constante bíblica de tres elementos intervinientes en la historia de Israel que son: la tierra de Israel, la Toráh de Israel y la dinastía de David.
Es así como los profetas de Israel, en general, y Iehezkel en particular, vaticinan el renacimiento del pueblo de Israel.
Todo intento de separar estos elementos es tergiversar las palabras del Tanaj y sus claros enunciados.

25-28 El renacimiento de Israel está basado, no solamente en un retorno a la tierra, sino en el Pacto concertado por nuestros patriarcas con D’s. El profeta dice que D’s concertará con su pueblo un pacto de paz, un pacto eterno será.
El santuario de D’s volverá a estar en el seno del pueblo de Israel y eso será la evidencia para los pueblos, que D’s ha consagrado a Israel.

lunes 14 de diciembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA MIKETZ
פרשת מקץ

Soñadores, Intérpretes y Realizadores
Cada mañana, al colocarnos los Tefilin, atendemos tres puntos neurálgicos de nuestro cuerpo humano. Comenzamos ubicando la Tefilá Shel Iad en el brazo y la orientamos de cara al corazón. Luego, colocamos la segunda Tefilá alrededor de nuestra cabeza y, por último, enrollamos la primera en nuestra mano.Cuando analizamos la historia de Iosef, vemos cómo su vida siguió ese mismo trayecto.
La Parashá pasada, fue la sección del Corazón. Iosef, era una soñador de sueños de grandeza alojados en un rincón de su alma.Al inicio de esta Parashá entra en juego la Cabeza. Iosef deja de soñar y pasa a interpretar. Es el propio faraón el que sueña e Iosef analiza sus sueños y asume al cargo de virrey de Egipto.Iosef estaba ‘hecho’ con eso; pero no se contentó. La economía más importante del mundo estaba tambaleando e Iosef propone y ejecuta un plan de ‘ajuste’ para sacar a flote la dramática situación...Allí entró en escena la Mano.Corazón, Cabeza y Mano.
Están quienes se contentan con soñar. Viven recostados sobre esos sueños y alimentan su alma con ilusiones. Otros gustan de interpretar, y allí se quedan. Aman la dialéctica, el ejercicio intelectual y la charlatanería. Por último, están los realizadores. Los que logran volcar todos esos sueños y esa dialéctica en acción.Por mucho tiempo Iosef fue recordado. A tal punto fue así, que la esclavitud de Egipto se inicia cuando asume un nuevo faraón Asher Lo Iadá Et Iosef. Un faraón que no recordaba ni sabía todo lo que había significado Iosef para Egipto.Pero Iosef no fue recordado por lo que soñó...Tampoco por lo que interpretó...Iosef fue recordado por ser un realizador.
Algo similar ocurrió con la familia de los makabim, que recordamos en estos días de Januká. No los recordamos por sus sueños ni por su ilusión por restablecer el Reino de Di-s en una Tierra de Israel azotada por el paganismo y la asimilación. Los recordamos por haber tomado ‘el toro por las astas’ y transformar el mundo que los rodeaba.Un abismo salvaje separa a la palabra de la acción. Iosef es quien nos enseña que el corazón (lo que se sueña), la cabeza (lo que se piensa) y la mano (lo que se hace) deben estar tan cerca en nuestro quehacer cotidiano como lo están en nuestro cuerpo humano.Cada mañana, al colocarnos los Tefilín, lo recordamos.
RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA MIKETZ / AL CABO
Libro Bereshit / Génesis (41:1 a 44:17)

Resumen de la Parashá

Al cabo de dos años de que el jefe de las bebidas fuera liberado, el faraón soñó haber visto junto al río, siete vacas flacas que devoraban a siete vacas robustas. El faraón despertó de su sueño y volvió a soñar, esta vez siete espigas flacas comieron a siete espigas llenas de granos. El faraón estaba perturbado y llamó a sus consejeros, pero no pudieron interpretárselos. En ese momento el jefe de los coperos recordó que Iosef, quien estaba en prisión, podía interpretar sueños. Así fue que traído frente al faraón, quien le contó sobre lo acontecido y que había oído acerca de él y su poder de comprensión de los sueños. Iosef aclaró al faraón que no era su sabiduría la que interpretaba los sueños, sino que era el Creador quien lo hacía por su intermedio. Entonces Iosef le explicó que los dos sueños señalaban lo mismo y representaban siete años de prosperidad para la economía egipcia, al principio, y posteriormente siete años de hambruna.
Iosef recomendó al faraón que nombrara un funcionario sabio como administrador de la tierra de Egipto, explicándole que debían almacenar alimentos durante los siete años de abundancia para luego ser consumidos durante los siete años de pobreza. El faraón aceptó la sugerencia y nombró al propio Iosef como administrador y le dio el puesto de virrey de Egipto. Para ello le vistió con finas ropas, le puso el anillo real, un collar de oro y le entregó la carroza del virrey. Le dio por esposa a Asnat hija de Potifera. Nacieron de ella dos hijos Menashé y Efráim.
Iosef acumuló en todo Egipto grandes cantidades de granos, y luego comenzaron los siete años de hambre y así es que ordenó abrir los depósitos y vender a los egipcios los alimentos.
También en Canaán había una terrible hambruna, lo que motivó a Yaacob a enviar a sus hijos a Egipto para comprar provisiones, pero retuvo a su hijo menor Binyamín quien quedó en su casa por temor a que le ocurriera alguna desgracia.
Llegaron a Egipto e Iosef los reconoció, aunque los consideró como extraños y no se dio a conocer como su hermano. Los trató duramente acusándolos de ser espías a lo que negaron ser. Así ellos se presentaron señalando que todos eran una familia de la tierra de Canaán, de doce hermanos de los que había desaparecido uno de ellos y que el más pequeño había quedado con su padre, y que sus presencias en Egipto, eran para adquirir alimentos. Iosef insistió en que eran espías y que solamente les creería si alguno de ellos viajara a traer al hermano menor.
Primero puso a todos los hermanos en prisión durante tres días y, posteriormente, los liberó. Entre los hermanos se lamentaban por lo hecho en su momento con Iosef, y consideraron que todo lo que estaban padeciendo era un castigo Divino por la angustia que le hicieron padecer. Los hermanos hablaban en hebreo, y desconocían que Iosef lo entendía, ya que a éste le traducían al egipcio lo que ellos expresaban. Iosef a oír lo que decían sus hermanos, no pudo contenerse y se alejó y lloró.
Iosef regresó ante sus hermanos e hizo encarcelar a Shimón. Ordenó Iosef a sus sirvientes que en secreto llenaran con cereales los costales de sus hermanos junto a dinero que trajeron.
Al regresar a su casa, los hermanos descubrieron que no sólo traían consigo alimentos, sino también el dinero. Luego relataron a su padre Yaacob todo lo ocurrido y éste se negaba a enviar a su hijo Binyamín a Egipto. El hambre continuaba y Yehudá consiguió convencer a su padre de les que permitiera llevar con ellos a Binyamín, en su regreso a Egipto.
Llegaron nuevamente a Egipto y fueron recibidos por Iosef, quien liberó a Shimón y nuevamente ordenó llenar con provisiones los costales de sus hermanos, devolviendo el dinero. Pero en esta ocasión ordenó que, además, pusieran en la bolsa de Binyamín una copa de plata. Al intentar partir de regreso, fueron acusados de haber robado la copa de Iosef, ante lo que protestaron clamando inocencia y fueron revisados. Al encontrarse la copa en el costal de Binyamín, rasgaron sus vestimentas e Iosef ordenó retenerlo y dejar al resto en libertad para volver a casa de su padre.
Al cabo de dos años de que el jefe de las bebidas fuera liberado, el faraón soñó haber visto junto al río, siete vacas flacas que devoraban a siete vacas robustas. El faraón despertó de su sueño y volvió a soñar, esta vez siete espigas flacas comieron a siete espigas llenas de granos. El faraón estaba perturbado y llamó a sus consejeros, pero no pudieron interpretárselos. En ese momento el jefe de los coperos recordó que Iosef, quien estaba en prisión, podía interpretar sueños. Así fue que traído frente al faraón, quien le contó sobre lo acontecido y que había oído acerca de él y su poder de comprensión de los sueños. Iosef aclaró al faraón que no era su sabiduría la que interpretaba los sueños, sino que era el Creador quien lo hacía por su intermedio. Entonces Iosef le explicó que los dos sueños señalaban lo mismo y representaban siete años de prosperidad para la economía egipcia, al principio, y posteriormente siete años de hambruna.
Iosef recomendó al faraón que nombrara un funcionario sabio como administrador de la tierra de Egipto, explicándole que debían almacenar alimentos durante los siete años de abundancia para luego ser consumidos durante los siete años de pobreza. El faraón aceptó la sugerencia y nombró al propio Iosef como administrador y le dio el puesto de virrey de Egipto. Para ello le vistió con finas ropas, le puso el anillo real, un collar de oro y le entregó la carroza del virrey. Le dio por esposa a Asnat hija de Potifera. Nacieron de ella dos hijos Menashé y Efráim.
Iosef acumuló en todo Egipto grandes cantidades de granos, y luego comenzaron los siete años de hambre y así es que ordenó abrir los depósitos y vender a los egipcios los alimentos.
También en Canaán había una terrible hambruna, lo que motivó a Yaacob a enviar a sus hijos a Egipto para comprar provisiones, pero retuvo a su hijo menor Binyamín quien quedó en su casa por temor a que le ocurriera alguna desgracia.
Llegaron a Egipto e Iosef los reconoció, aunque los consideró como extraños y no se dio a conocer como su hermano. Los trató duramente acusándolos de ser espías a lo que negaron ser. Así ellos se presentaron señalando que todos eran una familia de la tierra de Canaán, de doce hermanos de los que había desaparecido uno de ellos y que el más pequeño había quedado con su padre, y que sus presencias en Egipto, eran para adquirir alimentos. Iosef insistió en que eran espías y que solamente les creería si alguno de ellos viajara a traer al hermano menor.
Primero puso a todos los hermanos en prisión durante tres días y, posteriormente, los liberó. Entre los hermanos se lamentaban por lo hecho en su momento con Iosef, y consideraron que todo lo que estaban padeciendo era un castigo Divino por la angustia que le hicieron padecer. Los hermanos hablaban en hebreo, y desconocían que Iosef lo entendía, ya que a éste le traducían al egipcio lo que ellos expresaban. Iosef a oír lo que decían sus hermanos, no pudo contenerse y se alejó y lloró.
Iosef regresó ante sus hermanos e hizo encarcelar a Shimón. Ordenó Iosef a sus sirvientes que en secreto llenaran con cereales los costales de sus hermanos junto a dinero que trajeron.
Al regresar a su casa, los hermanos descubrieron que no sólo traían consigo alimentos, sino también el dinero. Luego relataron a su padre Yaacob todo lo ocurrido y éste se negaba a enviar a su hijo Binyamín a Egipto. El hambre continuaba y Yehudá consiguió convencer a su padre de les que permitiera llevar con ellos a Binyamín, en su regreso a Egipto.
Llegaron nuevamente a Egipto y fueron recibidos por Iosef, quien liberó a Shimón y nuevamente ordenó llenar con provisiones los costales de sus hermanos, devolviendo el dinero. Pero en esta ocasión ordenó que, además, pusieran en la bolsa de Binyamín una copa de plata. Al intentar partir de regreso, fueron acusados de haber robado la copa de Iosef, ante lo que protestaron clamando inocencia y fueron revisados. Al encontrarse la copa en el costal de Binyamín, rasgaron sus vestimentas e Iosef ordenó retenerlo y dejar al resto en libertad para volver a casa de su padre.

jueves 10 de diciembre de 2009

CELEBRANDO JANUCA


¡ JANUCA !

"No por la fuerza ni por el poder, sino por Mi espíritu, dice D-s de los ejércitos."

Zejariá (Zacarías) 4:6

LA CELEBRACION DE JANUCA
¡QUE SIGNIFICA LA PA LABRA JANUCÁ?
La palabra significa “inauguración”, y alude a la re-inauguración del Templo de Jerusalem luego de una lucha de tres años contra el imperio Sirio.

¿QUÉ CELEBRAMOS EN JANUCÁ?

Celebramos la victoria de los macabeos sobre los sirios a mediados del siglo II antes de la era común. El rey Sirio Antíoco Epifanes quería que todo su imperio sea culturalmente homogéneo. Así fue que prohibió que fuese profesada la fe judía. El Templo de Jerusalem fue profanado, se instaló un altar al dios Zeus, y los judíos fueron obligados a adorar a los dioses helenos. Un grupo de judíos liderado por Iehuda Macabi inició la resistencia, ante un ejército mucho más numeroso y fuerte. Luego de tres años de lucha, la resistencia judía doblegó al poderoso imperio, reconquistando el Templo. Pero al llegar al mismo lo encontraron profanado, exceptuando una vasija de aceite con una cantidad suficiente para dar luz al Templo durante sólo un día. Este tiempo no alcanzaría para poder reponer el aceite puro. Sin embargo, milagrosamente, el mismo duró ocho días, permitiendo producir aceite para que pueda alumbrar al Templo de Jerusalem en forma permanente. Esto es lo que celebramos en Januca y la razón por la que la fiesta dura ocho días.

¿CÓMO LA FESTEJAMOS?

Encendiendo una Janukiá, que es un candelabro con nueve brazos. De los mismos, uno sobresale por sobre los demás, que recibe el nombre de Shamash (servidor); allí irá la vela que encenderá al resto de las que componen a la Janukiá. Cada día se enciende una vela más que en el día anterior, lo que indica a su vez la cantidad de días de la fiesta; así, la primera noche se comienza a encender la vela que está más a la derecha de la Janukiá, y en la segunda noche -cuando se agrega otra vela al lado- se comienza a encender de ella, y se continúa encendiendo de izquierda a derecha. Así también en las noches sucesivas: se comienza por la vela agregada y se sigue encendiendo de izquierda a derecha, agregándose las velas de derecha a izquierda.

Una vez más, Janucá nos demuestra que cuando todo parece imposible, en tus manos está la capacidad de cambiar el rumbo de las cosas.

ALGUNAS COSTUMBRES DE JÁNUCA
El Sevivón (trompo): Bajo dominio griego, regía la prohibición de estudiar Torá. Por esa razón, mientras estudiaban en secreto, tenían a mano un trompo para sacar y jugar en el caso de que los griegos entrasen en las casas de estudio. Sobre las caras del sevivón, están escritas las iniciales en hebreo de la frase “Nes Gadol haiá sham” (Un gran milagro ocurrió allí).
Sufganiot (buñuelos): Dado que el aceite es el protagonista en el milagro de jánuca, se suelen comer alimentos fritos; en especial sufganiot, que son una especie de buñuelos o bolas de fraile. También se comen latkes de papa fritos.
Jánuque Guelt (regalos de Jánuca): Se acostumbra entregar regalos y dinero a los niños, para alegrar también sus corazones, y que tengan la posibilidad de hacer tzedaká.

¡ILUMINÁ TU PROPIO HOGAR!

Podés encender las velas de Janucá en tu casa, iluminando tu hogar y el corazón de tu familia, como símbolo del milagro del pueblo judío.

¿CUÁNDO ENCENDEMOS LA JANUQUIÁ?

La encendemos, de ser posible, ni bien salen las estrellas. Pero como es muy importante vivenciar y celebrar juntos el milagro de la salvación de Janucá, es importante hacerlo cuando todos los que viven en la casa estén presentes (por ejemplo, antes de cenar), aunque para ello se deban encender las velas más tarde.

¿QUIÉN PUEDE ENCENDERLA?

Cualquier miembro de la familia, pequeño o grande, mujer u hombre. Hay incluso casas en las que cada miembro de la familia tiene su propia Januquiá.

¿DONDE SE LA ENCIENDE?

Se acostumbra ponerla en un lugar cercano a una ventana (cerrada, para que el viento no apague las velas), para cumplir la Mitzvá de difundir el milagro de Janucá.

¿COMO ENCENDEMOS LA JANUQUIA?

Disponé de una vela por día, durante los ocho días que será utilizada como Shamash (vela piloto), más 36 velitas en total para encender, comenzando por una y adicionando una más cada día. Así, se enciende una vela el primer día, dos el segundo, y así hasta el octavo día. Se disponen de derecha a izquierda, encendiendo primero la vela que se agrega a la izquierda. Se dejan arder hasta que se consuman.

Viernes 11/12 por la noche. Se pronuncian las tres bendiciones y “Estas velas…”

Sábado 12 /12 por la noche, pronunciando de aquí hasta el final de Janucá, solo las primeras dos bendiciones y “Estas velas…”

Todas las noches, antes de encender las velas, se dicen las siguientes brajot:


Baruj atá Ad-nai El-heinu melej haolam asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu lehadlik ner Janucá

(Bendito eres Tú, Ad-nai, D-s nuestro, Rey del Universo, que nos ha santificado con Sus preceptos y nos ha ordenado encender la Vela de Janucá).


Baruj atá Ad-nai Elo-heinu melej haolam sheasá nisím laavotenu baiamim hahem bazmán hazé.

(Bendito eres Tú, Ad-nai, D-s nuestro, Rey del Universo, que hizo milagros a nuestros antepasados, en aquellos días, en este tiempo)


Y solo la primera noche, se agradece a D-s con la brajá Shehejeianu por haber llegado a ese maravilloso momento:

Baruj atá Ad-nai El-heinu melej haolam shehejeianu vekiemanu vehiguianu lazman hazé.
(Bendito eres Tú, Ad-nai, D-s nuestro, Rey del Universo, que nos concedió la vida, nos sostuvo y nos hizo llegar hasta este momento).


“Estas velas las encendemos por los milagros, las maravillas, los actos salvadores y las luchas que has hecho por nuestros padres en aquellos días, en aquél tiempo, por medio de tus santos sacerdotes. Estos ocho días son sagrados, y no tenemos permitido usar las velas, sino tan solo observarlas, para agradecerte y alabarte por tu gran nombre, tus milagros, tus maravillas y tus actos salvadores”.

¡A COCINAR SUFGANIOT!

Ingredientes

1 kg. de harina
4 huevos
100 gr. de margarina o aceite
1 cucharadita de levadura fresca
2/3 taza de azúcar
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de ralladura de limón
1 cucharadita de escencia de vainilla
3 cucharadas de brandy o similar
Agua tibia, cantidad necesaria

Elaboración

Colocá el azúcar, harina, levadura, brandy, ralladura de limón, aceite (o margarina) y sal en un bowl, y mezclá bien incorporando los huevos batidos y la vainilla. Para formar la masa, andá agregando agua tibia en forma gradual, amasando bien y dejando leudar en un lugar libre de corriente de viento (por ejemplo adentro del horno o microondas, obviamente apagados) hasta que duplique su tamaño.
Luego se vuelve a amasar y se forman bollitos, los cuales tenés que freir en abundante aceite caliente hasta que queden dorados. Luego colocalos en un papel de cocina absorbente y espolvoreá con azúcar impalpable.

Y lo más importante… ¡ Disfrutalos con tu familia en un verdadero espíritu de fiesta!

JAG SAMEAJ!!!
¡Feliz fiesta de las luminarias!

miércoles 9 de diciembre de 2009

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHA VAIESHEV

פרשת וישב

¿ELIMINAR O ILUMINAR?

Todos sabemos que el fuego posee dos características: la capacidad de iluminar y la capacidad de eliminar.Además de ser contagioso, el fuego tiene la extraña cualidad de quemar y dar luz al mismo tiempo y en el mismo lugar y eso lo transforma en un elemento misterioso, casi mágico...El poder de quemar, comienza con mucho y termina con nada, en cenizas. El poder de dar luz, por el contrario, es lo opuesto. Es algo que crece: más velas, mayor luz.En tiempos de Januká, los Jashmonaim utilizaron ambos poderes: eliminaron e iluminaron. Estamos hablando de una gesta en la que hubo sangre y muerte y que finalizó con la reinaguración del Templo y el milagroso encendido de su Menorá. Se eliminó y se iluminó.¿Con qué nos quedamos nosotros?Existe en el Talmud, una disputa entre la Escuela de Shamai y la Escuela de Hilel acerca de cómo debían encenderse las velas en Januká.Para la escuela de Shamai, el encendido de las velas era en escala descendente: el primer día de la festividad se encendían ocho velas, el segundo se encendían siete y así sucesivamente hasta encender una vela en el último día de la festividad.Para la escuela de Hilel, costumbre que seguimos nosotros, las velas se encendían en sentido ascendente: una vela el primer día, y ocho velas en la última jornada.Supongo que en el transfondo de esta disputa también se halla sugerida la doble capacidad del fuego.Al igual que el fuego cuando quema, el mensaje de Beit Shamai es que el aspecto fundamental de la festividad radica en hacer extinguir el mal del mundo hasta que quede reducido a cenizas. Por ello las velas se encienden en escala descendente.Para la Escuela de Hilel, el mensaje es otro. No hay mejor manera de derrotar la osuridad, que encendiendo luz. No se puede matar a la oscuridad, pero cuando se enciende luz, la oscuridad huye...Por ello las velas se encienden en escala ascendente.El mensaje de Januká, es que aun cuando ciertos problemas deben ser solucionados por la fuerza, el problema no estará enteramente resuelto si luego no se arroja luz sobre él.El mensaje de Januká, es que más vale iluminar que eliminar y que las tragedias siempre son una ocasión para elaborar respuestas creativas, respuestas que arrojen luz sobre las sombras.
RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA VAIESHEV - Y RESIDIO

Libro Bereshit / Génesis (37:1 a 40:23)

Resumen de la Parashá

Esta semana la parashá comienza su relato señalando que Yaacob le hizo confeccionar para Yosef, su hijo más querido, una túnica de seda diferente a las de sus hermanos. Este hecho dio lugar a que éstos celaran de Iosef hasta odiarlo al punto de no hablarle amablemente.
Iosef tuvo dos sueños, que al darlos a conocer a sus hermanos, encendieron un odio aún mayor. El primer sueño mostraba que los manojos de las espigas de sus hermanos se inclinaban ante el de Iosef. El segundo sueño, indicaba que tanto el sol, la luna como once estrellas, se prosternaban ante Iosef. Se deducía de estos sueños que toda su familia se inclinaría ante él. Su padre, le reprendió ya que había despertado mayor enemistad de sus hermanos, pero Yaacob en su interior, sabía que esos sueños se harían realidad.
En momentos en que los hermanos de Iosef vigilaban los rebaños de su padre Yaacob, éste lo envió para observarlos. Fue al valle de Hebrón y llegó hasta sus hermanos. Pero cuando lo vieron llegar decidieron que ése era el momento oportuno para matarlo, arrojándolo luego a un pozo y después dirían que fue comido por una bestia salvaje.
Pero Reubén convenció a sus otros hermanos de que no mataran a Iosef ni derramaran sangre y que solamente lo arrojaran a un pozo. Su intención era salvarlo posteriormente. Así lo arrojaron y le sacaron su túnica de seda.
Reubén se había alejado del lugar, cuando se acercó una caravana de ismaelitas que llevaban especias a Egipto y a Yehudá se le ocurrió la idea de venderles a su hermano Iosef como esclavo. Así, junto a sus otros hermanos lo hicieron y luego tomaron la vestimenta de Iosef y la empaparon en sangre de una cabra para llevarla a su padre Yaacob, quien se creyó que su hijo menor, Iosef, realmente había sido devorado por un animal salvaje y lo lloró.
Yehudá tuvo tres hijos, y el primero de ellos se casó con una mujer cuyo nombre era Tamar. Al poco tiempo murió su esposo y ella se casó con el segundo hijo de Yehudá. También el segundo esposo murió y ante el temor de Yehudá de que su tercer hijo también muriera al casarse con Tamar, le pidió a ella que esperara hasta que ese hijo tuviera mayor edad para poder casarse.
Tamar sabía que de la descendencia de Yehudá vendrían los reyes de Israel y disfrazándose engañó a Yehudá y logró tener un hijo de él. Yehudá, mientras ella estaba en gravidez, ordenó que fuera quemada, pues no sabía que ese futuro hijo era de él. Pero Tamar pudo salvarse de esta condena, pues con elementos personales de Yehudá, pudo demostrar que él era el padre de su futuro hijo. Así le perdonó la vida.
Iosef fue vendido varias veces hasta por último llegar a manos de Potifar, un oficial del faraón de Egipto. No obstante, Iosef tuvo éxito en todo aquello que emprendía ya que el Todopoderoso lo hacía prosperar. En tanto, Potifar lo nombró administrador de su casa. La mujer de su amo intentó seducirlo a lo que él se negaba por temor a pecar ante el Eterno. En una ocasión ella reaccionó malamente y lo acusó de haber intentado seducirla y lo acusó ante su marido Potifar y éste lo encarceló.
Estando en prisión, Iosef fue nombrado encargado de los demás prisioneros. Allí también estaban prisioneros el jefe de los panaderos y el jefe de las bebidas, quienes debían ser sentenciados. Una noche ambos tuvieron un sueño, que fueron develados por Iosef y así el jefe de las bebidas sería liberado mientras que el de los panaderos sería ejecutado. Así ocurrió y Iosef pidió a este último que intercediera ante el faraón, pero aquel lo olvidó.

sábado 5 de diciembre de 2009

RENOVACION DE AUTORIDADES EN DOR JADASH


De acuerdo a lo dispuesto por los Estatutos Sociales de nuestra Institución SINAGOGA Y ESCUELA HEBREA DR.MAX NORDAU - COMUNIDAD DOR JADASH convocamos a nuestros asociados a la ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA para el día 10 de Diciembre de 2009 a las 19:00 hs., en su sede de Murillo 649, Ciudad de Buenos Aires para tratar el siguiente
ORDEN DEL DIA
  1. Elección de Presidente de Asamblea.
  2. Elección de dos socios para suscribir el acta.
  3. Lectura y aprobación del acta de la Asamblea anterior.
  4. Aprobación de Memoria y Balance, cuentas, gastos y recursos e informes de Revisores de Cuentas correspondientes al ejercicio iniciado el 1.10.2009 y cerrado el 30.9.2009.
  5. Elección de los siguientes cargos : Presidente (por dos años), Vicepresidente (por dos años), Prosecretario (por dos años), Protesorero (por dos años), vocal 2do. (por dos años), vocal 3ro. (por dos años), vocal 5to. (por dos años), dos Revisores de Cuentas (por dos años).

De conformidad con lo dispuesto por los arts. 23 y 43 de los Estatutos Sociales, en caso de no haber quorum legal la asmablea se celebrará con el número de asistentes que hubiere en segunda convocatoria a realizarse una hora después.

ASAMBLEA GENERAL EXTRAORDINARIA

Para el día 10 de diciembre de 2009 a las 23:30 hs.en primera convocatoria y a las 21:30 hs. en segunda convocatoria de acuerdo a los artículos 23 y 43 de los Estatutos Sociales, para tratar el siguiente

ODEN DEL DIA

  1. Elección de Presidente de Asamblea.
  2. Elección de dos socios para suscribir el acta.
  3. Elección de Secretario General (por un año)por renuncia.
  4. Tesorero (por un año)por renuncia.

Se recuerda que para participar de la Asamblea y tener derecho a voto el asociado deberá acreditar no adeudar mas de tres cuotas sociales (art.24).En Secretaría está a disposición de los asociados copia de la Memoria y Balance correspondiente a la presente Asamblea.

Esperando contar desde ya con vuestra presencia los saludamos con nuestro más cordial Shalom

CITA MACHABANSKI MANUEL BEIGUEL

Secretaria e.e. Presidente